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Método Bassocco

The Remedy

Pensando detenidamente, tal parece que mientras mas complicada sea una teoría que busque la solución al dilema de prolongar la vida, más dinero, tiempo y esfuerzo requerirá. En una sociedad tan industrializada como la actual donde se inventan productos demasiado complicados, caros e incluso nocivos, las soluciones sencillas parecen haberse quedado en el olvido.

Nuestro cuerpo cuenta con mecanismos de limpieza muy sofisticados y eficientes, pero sabemos que el proceso normal de la vida genera desechos ácidos oxidantes que empiezan a acumularse alrededor de las células. Estas sustancias de desecho que no logran salir del organismo, se van juntando gradualmente en los lugares donde hacen menos daño, pero a la larga serán la causa de enfermedades muy serias.

Todo esto transcurre tan lentamente que nuestro cuerpo se adapta y no lo notamos porque no nos duele nada, pero con el tiempo empezamos a ajustarnos gradualmente a un tipo de vida cada vez mas lento. Súbitamente, cuando el dolor se manifiesta es porque el daño ya es severo o irreversible.

Sabemos que las células tienen inteligencia, pues a pesar de tener idéntica información genética, son capaces de producir diferentes órganos con la información que contienen. Su programación está escrita dentro de la célula en forma de genes y la alteración bioquímica de esta estructura provoca el funcionamiento irregular. Esta programación les dice lo que deben crear (piel, ojo, riñón, etc.) y el momento en que deben detenerse. Esta capacidad para detenerse requiere mucho mas inteligencia que la requerida para crear una sola cosa. Por tanto las células que producen tumores (neoplasmas) es porque pierden su inteligencia, sin importar que el médico diga si es maligno o benigno.

Cuando algún tejido se va saturando de productos ácidos de desecho, los nutrientes y el oxígeno necesario para las células llegan de manera deficiente, haciéndolas muy susceptibles ante los ataques de los radicales libres. Estos radicales libres tienen el poder de oxidar con facilidad y sólo se combaten con sustancias dispuestas a donar sus electrones, llamados antioxidantes. Las células que no mueren y logran sobrevivir, se adaptan al nuevo entorno pero se degeneran, al perder su programación y desobedecer los comandos del cerebro.

Los médicos tratan los padecimientos de nuestro cuerpo a base de productos químicos, todo indica que ellos han olvidado que nuestro cuerpo esta formado por agua en casi su totalidad.

El agua es la fuente de la vida. Los seres vivos tuvieron su origen en el agua y algunos otros no pueden vivir fuera de ella. Todas las reacciones químicas de plantas y animales tienen su sustento en el agua. La química del agua, es la química de la vida.

El agua juega un papel esencial y crucial en todos los procesos biológicos del hombre. El plasma de la sangre se forma en 92% de agua y se encarga de distribuir los nutrientes y el oxígeno por todo el cuerpo, de la misma forma en que recolecta los desechos y desperdicios; todo esto lo hace a través de un sistema de tubos tan delgados como un cabello que hacen llegar el agua hasta lo mas profundo del organismo. La importancia de los fluidos donde vive la célula, tiene su sustento en el agua.

Nuestro cuerpo esta compuesto en más del 70% por agua. Según el doctor Arthur Guyton, una persona de 77 kilogramos de peso contiene los siguientes minerales:

Cloro (85 gramos); Fósforo (670 gramos); Azufre (112 gramos); Yodo (0.014 gramos); Sodio (150 gramos); Potasio (63 gramos); Calcio (1,160 gramos); Magnesio (21 gramos); y Hierro (3 gramos).

Esto nos da en total 2.5 kilogramos de sales y por lo tanto el resto del peso corporal es agua, así que podríamos decir vulgarmente que somos un bulto de agua envuelto en piel y caminando.

Por esto, nuestra vida depende de las reacciones químicas que el agua experimente en nuestro cuerpo. El agua transporta los nutrientes al interior del organismo y también se encarga de sacarlos cuando han sido aprovechados y transformados en desechos. Entre mejor es el estado en que mantenemos el agua de nuestro cuerpo, mejor es el estado de salud que disfrutaremos. Si bebemos poca agua al día (o nada), las sustancias de desecho del cuerpo no se disuelven y por tanto no logran ser eliminadas, permaneciendo en el interior (estreñimiento). Por tanto, la falta de agua acelera la acidificación y la oxidación del organismo.

Los refrescos, en especial el de “Cola” y las bebidas dulces tienen gran acidez. Las substancias ácidas coagulan (solidifican) la sangre y por eso se usan para detener el sangrado. Un vaso de refresco acidifica la sangre instantáneamente, coagulándola parcialmente y evitando que llegue con facilidad a los niveles mas profundos del cuerpo. La sangre que no circula adecuadamente no es capaz de llevar oxígeno y nutrientes, ni de sacar los desechos celulares. El problema es que para neutralizar la acidez de un vaso de cola se requieren hasta 50 vasos de agua normal.

Para estabilizar la acidez, el cuerpo realiza algo muy interesante conocido como homeostasis, que es un proceso que consume energía para mantener las condiciones internas constantes, manteniendo un equilibrio dinámico en el organismo.

Este concepto fue introducido por el fisiólogo francés Claude Bernard, bajo la idea de que todo organismo para sobrevivir debe ser en parte independiente de su medio. Walter Cannon acuñó el concepto en 1926 para referirse a la capacidad del cuerpo para regular la composición y el volumen de la sangre, así como de todos los fluidos que bañan las células.

El cuerpo humano es una maquina maravillosa de supervivencia y realiza mecanismos interesantes cuando se ve en peligro. Si existe demasiada acidez en la sangre, solidifica dicha acidez en forma de colesterol, ácido úrico cristalizado o piedras y los almacena donde no hagan daño inmediato. Otros métodos mas evidentes para deshacerse de estos ácidos dañinos, son por ejemplo, la eliminación de amoniaco por la orina y del ácido carbónico, que se convierte en agua al procesarse por los pulmones.

Los ácidos venenosos derivados del azufre, fósforo y cloro de la comida, deben ser neutralizados al salir del estomago, de lo contrario dañarían a su paso los intestinos u otros órganos. Los antídotos que neutralizan estos ácidos venenosos, son también producidos por nuestro cuerpo al tomar minerales alcalinos de la comida, como son carbonatos de calcio, magnesio, potasio y sodio.

El ácido úrico es uno de los productos del metabolismo del núcleo de la célula. Es una sustancia blanca, cristalina, sin olor; prácticamente indisoluble en agua, alcohol y éter, pero soluble en soluciones de sales alcalinas.

Si no hay suficiente cantidad de minerales alcalinos en el cuerpo, los ácidos venenosos solo pueden ser neutralizados si el calcio de los huesos comienza a ser absorbido. Esto provoca que el cuerpo se encorve y sufra fracturas. Esto explica la apariencia curiosa de todos los individuos que abusan de los refrescos de cola, el café y el cigarrillo.

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