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Medicina "Actual"
Hoy día y principalmente en instituciones de salud privadas, el tratamiento de pacientes se ha tornado como una forma de teatro cómico:
1. El paciente que acaba de entrar al consultorio es revisado por el médico que inmediatamente lo hace sentir como si fuera el más grave del mundo, casi moribundo.
2. El paciente se asusta, se preocupa y de ahí en adelante dirá “SI” a todo, firmando vales y cheques en blanco como mecanismo de supervivencia.
3. Acto seguido, prosigue una serie de estudios que dejarán al paciente sin un centavo, para que al final el médico le diga que no tenía nada o era algo que se solucionaba con una tradicional “receta de la abuela”.
4. En el remoto caso de que el paciente tenga algún padecimiento serio, los médicos deberán abrir su interior para comprobar si sus sospechas eran ciertas, pero como esto generalmente no es acertado, terminarán cortando el apéndice o haciendo algo innecesario para justificar todo el caro teatro que tuvo que ser montado.
5. Además, cabe mencionar los cientos de casos donde a un paciente se le amputa algún miembro sano en vez de la parte enferma. Historias así se oyen a diario en todos los hospitales del mundo.
6. En los sistemas de salud público ocurre la falta de atención, limitaciones en el presupuesto y casi el resultado final es el mismo, el paciente debe invertir dinero en medicamentos que no siempre mejorarán su salud.
Los preceptos parecen ser:
A. El paciente mejor tratado, es el que tiene más dinero; y
B. El paciente es tratado mientras tiene dinero.
De esta manera todos hemos sido testigos de cómo los hospitales han empobrecido familias enteras cuando los integrantes se empeñan en querer ayudar a un ser querido.
Esto se convierte en una cadena alimenticia, donde casi al principio están los médicos, luego los hospitales y luego los laboratorios, pero el pez mas pequeño y que engorda al resto siempre seremos nosotros los pacientes.
Todo esto representa un abuso en la confianza, la buena fé y la ignorancia de la persona promedio.
Este sistema no cambiará al menos durante un buen tiempo, pues los intereses económicos son demasiado fuertes a nivel privado y público, ya que a los gobiernos les resulta conveniente contar con estos poderosos aportadores de impuestos: Instituciones médicas y compañías de seguros.
Lo más triste de todo es aceptar que la medicina del año 2000 no es muy diferente a la de 1950 y la razón es bastante sencilla, la riqueza económica que se ha generado desde la creación de los sistemas de salud a mediados del siglo XX, se sigue generando hoy en día y se ha perfeccionado. con el tiempo, apoyados en medios de comunicación mas eficaces y actualizados. O sea que estamos en el siglo veintiuno, con tecnología del siglo veintiuno, pero usando los mismos métodos y formas de siempre.
Los avances científicos actuales son notables, desde la genética hasta la tecnología subatómica, pero su aplicación en la medicina práctica tarda mucho tiempo y el proceso se hace lento. Mientras tanto las enfermedades evolucionan o se van descubriendo y los padecimientos que antiguamente eran considerados graves, con el paso del tiempo dejan de serlo y abren paso a nuevas enfermedades.
Por eso, en Laboratorios Bassocco nos hemos dedicado a innovar de manera real en el campo del tratamiento de enfermedades, alejándonos de las prácticas tradicionales y regresandole al paciente la atención y el respeto que se merece.